Como una lagartija


No tenemos la receta definitiva, pero sabemos qué puedes hacer para conseguir la felicidad en esta ciudad
Según parece, la felicidad es el destino escogido por la humanidad y sin embargo todavía no la comercializan en ningún súper, exceptuando los liberadores de dopamina que circulan por el mercado negro. Pero, ¿qué es la felicidad? La RAE la define como el “estado de grata satisfacción espiritual y física”, así que la pregunta es: ¿cuáles son las estrategias para satisfacer plenamente el ánimo?
Epicuro optaba por el hedonismo, la vía del placer. Sócrates, Platón y Aristóteles, por la razón, el dominio del dolor y de las pasiones. El cristianismo, gran máquina de esperanza, toma la vía del sacrificio y la caridad. Y después están los múltiples tratados de psicología positiva. También se habla del deporte como opiáceo natural, de perdonarnos los fracasos, de agradecer lo que nos pasa en vez de darlo por hecho, de tener objetivos en la vida...
Nosotros no tenemos ninguna fórmula de la felicidad; solo tentativas. Hemos escogido los consejos más populares sobre cómo ser feliz y otros de cosecha propia y los hemos trasladado a Madrid, el escenario en el cual nosotros intentamos ser felices cada día.
Sebastià Serrano (Pla d’Urgell, 1944) es lingüista y profesor de teoría de la comunicación, y ha publicado diversos libros sobre felicidad, la seducción y el amor. Intentamos averiguar con él las claves para ser más felices.
¿Podemos hablar del término felicidad o es mejor satisfacción personal?
Siempre ha existido la palabra felicidad, pero es polisémica. Puede ser satisfacción personal, bienestar emocional... pero siempre relacionado con un alto grado de positivismo que está ligado a pequeños detalles, como recibir palabras amables, buenos recuerdos, el contacto físico...
¿Hay un punto en el que todo el mundo coincide?
Sí, en el amor –en su sentido más amplio– y la amistad. Cuando estamos con buenos amigos se genera oxitocina y sube el indicador de positivismo. Un artículo de la Universidad de California dice que la mejor inversión es tener buenos amigos. Y también se ha demostrado que no hay diferencias, en materia de felicidad, entre los trabajadores con un sueldo más justo –siempre con unos mínimos– y los altos cargos de una empresa.
¿La felicidad se contagia?
Sí. Cuando tienes un mal día y te encuentras con gente amable que te hace sonreír, tu estado de ánimo cambia. Por eso recomiendo la relación intergeneracional. La gente que vive sola tiene pocos de estos estímulos. Es bueno que los nietos visiten a los abuelos; los hijos a los padres...
¿Hay diferencias entre hombres y mujeres?
Un poco. Las mujeres se preocupan más por encontrar esta felicidad, son más sensibles e inquietas.
¿Tenemos una predisposición genética a ser más o menos felices?
Hemos nacido para vivir muy satisfactoriamente. Las ondas de recompensa se han hecho muy fuertes en nuestra especie. La infelicidad se puede controlar y también se puede aprender a ser feliz con pequeñas cosas, como dar las gracias o pedir perdón. La gente que no lo hace tiene más tendencia a la depresión.
Discover Time Out original video