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Empiezan a despuntar nuevos restaurantes para hacer más llevadero el síndrome postvacacional. Uno de los últimos en llegar a la capital es Virrey. De sus fogones se encarga un discípulo de Paco Roncero, el asturiano Carlos Fernández Miranda, y el Cantábrico es su hábitat natural. Así que esto va de pescados de lonja, buen marisco y carnes norteñas.
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La propuesta culinaria tiende claramente al clasicismo. Estamos en el barrio de Almagro, a un paso de la plaza de Alonso Martínez (Zurbarán, 8). Y eso marca. De hecho, el restaurante alberga un privado junto a la cocina para una quedada top entre amigos o una comida de empresa a la vuelta del verano. Pero siempre podréis ir a acodaros en su barra, un espacio más dinámico e informal, donde vuelan las anchoas, los bígaros, las gildas XXL, su ensaladilla de rusa con lubina de Doña Tomasa...
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La frescura no se negocia. Y un día son almejas de Carril a la sartén y otro mejillones gallegos al vapor o un platillo de gamba blanca de Huelva a la plancha. Lo mismo ocurre con el pescado, el gran protagonista de la casa. Virrey, urta, besugo... De anzuelo. Salvaje. Y lustrosa merluza de pincho. Y si hablamos de su selección de producto mar adentro... no hay comanda sin su steak tartar con patatas soufflé, su solomillo a la brasa o el arroz al horno.