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Tradición y modernidad, osadía y renovación, con estos dos dípticos de sustantivos podríamos definir el teatro y la danza que nos espera en 2024. Entre el nuevo espectáculo de Baró d'Evel, que nos llegará en verano, después de haber vuelto con el maravilloso 'Falaise' a finales de 2023, y las piezas más ambiciosas de la bailarina y coreógrafa Núria Guiu ('Cyberexorcisme', Mercat de les Flors, enero) y la compañía Las Huecas ('De la amistad', Sala Beckett, enero), tendremos la ambiciosa puesta en escena de Iván Morales de la novela de Francisco Casavella 'El día del Watusi' (Teatre Lliure, abril) y el regreso de Wajdi Mouawad en manos de Oriol Broggi, con 'Tots ocells' (Biblioteca de Catalunya, junio).
Pero si hay un espectáculo que mucha gente espera con ansia es el regreso de 'Mar i cel', seguramente el musical más querido de Dagoll Dagom que, en su 50 aniversario, se despide de los escenarios con una puesta en escena totalmente renovada. Será en primavera en el Teatre Victòria y tendrá un equipo artístico totalmente nuevo. Cuarta última oportunidad de ver a un musical que se estrenó en 1988.
La temporada acabará con el séptimo y último Grec de Francesc Casadesús y empezará la próxima, en septiembre, con Julio Manrique en la silla de la dirección del Teatre Lliure. Unos tiempos de cambio que deberemos ver qué nos traen de nuevo. Antes, habremos podido disfrutar de la última pieza de los Peeping Tom en el TNC ('S 62°58', W 60°39'', junio), 'El zoo de vidre' en la Biblioteca de Catalunya (abril), el debut de la polaca Marta Górnicka en el Lliure ('Mothers. A song for war time', marzo) y la Sydney Dance Company de Rafael Bonachela en el Mercat de les Flors (marzo). Un lujo.