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Por fuera, parece solo una librería. Pero dentro se esconden otras dos tiendas: una de discos y otra de ropa interior. Esta mezcla inusual se encuentra en el barrio de Sant Antoni, y la cara visible es la librería Prole, que se especializa en perspectiva de género, LGBTI y antirracista. Sólo hay que entrar (Calle Comte Borrell, 100) y mirar a la izquierda para ver las escaleras que suben a la buhardilla del establecimiento. Quizá salgas con un disco para hacer vibrar los oídos, un libro para acelerar el cerebro y un nuevo conjunto de lencería.
Todo empezó cuando Sandra Sarmiento, vecina del barrio, vio un cartel en el escaparate de la librería: buscaban otro negocio con el que compartir el espacio. Ella tenía una tienda online de lencería ética y sostenible llamada Ecometas, pero hacía tiempo que le había surgido una nueva necesidad: “las clientas se querían probar la ropa interior”. El anuncio de Prole le iba como un anillo al dedo porque la librería estaba justo delante de su casa.
En el altillo de Prole, la tienda de Sandra comparte espacio con Discos Redondos: “somos negocios con mucho carácter”, explica, “pero tenemos algunas cosas en común”. De hecho, "con la librería compartimos algunas clientas, porque partimos de una filosofía feminista similar", dice. Ahora bien, a menudo la gente sube las escaleras y se sorprende porque, a primera vista, nadie se imagina que en lo alto de una librería pueda haber estos negocios.
La tienda Ecometas funciona, sobre todo, con el boca a boca. Además, en el espacio solamente te atienden con cita previa. Esto forma parte de la filosofía de Sandra: "La gracia es que yo ofrezco un asesoramiento personalizado". De esta forma, la tienda es “un espacio de consumo consciente” al que puedes ir solo, pero también puedes pedir cita con tus amigas.
A través de esta experiencia de “compra slow”, la tienda de Sandra quiere acercar a los clientes a marcas de ropa interior sostenible. Todas las prendas de la tienda "están pensadas para inclusión y la comodidad", explica. Por tanto, se pueden encontrar sujetadores sin aros, ni 'foams', prendas de tejidos orgánicos o de producción local.
"También me importa mucho que las marcas trabajen con la diversidad de tallas", reivindica Sandra. Pero ella no se queda aquí, sino que también tiene "piezas pensadas por los cambios que sufre el cuerpo como las cirugías, las lactancias o la adolescencia". Un oasis escondido entre libros que lucha por acabar con la lencería tradicional.