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No es extraño que las obras en algunas zonas de Barcelona dejen al descubierto restos arqueológicos que han quedado sepultados bajo las calles de la ciudad actual. Lo que sí es extraño, sin embargo, es que una cantera se convierta en un yacimiento paleontológico con restos fósiles de tortugas mediterráneas y elefantes, entre otros animales. Uno de los descubrimientos más destacados, sin embargo, fueron los fósiles de los rinocerontes, que, tras las investigaciones, se descubrió que pertenecían a una especie que había muerto hace al menos 130.000 años. La ya conocida como la cueva del Rinoceronte se convirtió en una especie de museo natural, y ahora la cantera donde se encuentra se transformará en un gran parque abierto a todos.
La cantera de Ca n’Aimeric, en Castelldefels, pretende convertirse en un espacio que promueva la calidad de vida, el ciclo natural del agua, las dinámicas sociales y culturales, y que fomente la biodiversidad. El Ayuntamiento de Castelldefels ya presentó el anteproyecto de Batlle i Roig y Simon i Blanco ante los habitantes de la ciudad, en un acto al que también asistieron el alcalde, Manu Reyes, el primer teniente de alcalde, Nico Cerpa, y el concejal de Medio Ambiente, Pedro Paredes. El anteproyecto propone la creación de un anillo verde de caminos que aprovechará la orografía de la cantera para hacer itinerarios tanto para peatones como para bicicletas en forma de cinturón verde. Por otro lado, también pretende crear una dehesa multifuncional que proporcione sombra e incluya opciones lúdicas y de encuentro para “fomentar la convivencia comunitaria e intergeneracional”, ya que también habrá aparatos para la gente mayor, según adelantó el Ayuntamiento.
El anteproyecto también incluye dos espacios de usos diferentes con equipamientos distintos. Uno de ellos es los espacios de usos vinculados al anillo verde de caminos, con elementos como un mirador y un punto de información, un servicio de bar, un anfiteatro, zonas de juegos infantiles, un nuevo espacio de interpretación de la cueva del Rinoceronte –que funcionará como una zona de interpretación ludicopedagógica del yacimiento arqueológico–, un rocódromo y observatorio del paisaje y varias zonas de estancia. Los otros son los espacios de usos bajo la sombra de la dehesa, con una zona de pícnic, un área de esparcimiento para perros, un circuito de resaltos y una pista deportiva. Cabe destacar, sin embargo, que aún no hay un calendario estipulado, ni un presupuesto para llevar a cabo la reforma integral.
La cueva del Rinoceronte
A finales de 2023, los arqueólogos descubrieron varios restos fósiles de animales, entre los cuales destacaron los tres esqueletos –uno completo y dos parciales– de una especie de rinocerontes que vivió hasta, al menos, hace 130.000 años. Según los investigadores David García, Montse Sanz y Joan Daura, todos de la Universidad de Barcelona, y Esperanza Cerdeño, del CCT-CONICET-Mendoza de Argentina, los esqueletos correspondían a un rinoceronte adulto y uno infantil de 130.000 años, y a uno juvenil con una edad aproximada de 150.000 años. Lo que sorprendió a los investigadores, sin embargo, no fueron solo los esqueletos, sino su edad, ya que, hasta el momento del descubrimiento, se creía que esta especie de rinoceronte se había extinguido en Europa hace unos 500.000 años. El descubrimiento, por lo tanto, convirtió la cueva del Rinoceronte en un yacimiento único para conocer la fauna y el medio natural en el Mediterráneo antes de la última glaciación.
