Es casi un speakeasy, bromea Edir Malpartida, del Bareto Olímpic, al otro lado de la barra de esta coctelería de aires clásicos. Abierta desde 1985, la ha rescatado, junto con Antonio Naranjo, de Especiarium: ellos son dos de los bartenders al frente de la nueva escena coctelera de Barcelona. Aunque han hecho algunos pequeños retoques respecto al local que había antes, la coctelería Sapely, han mantenido la esencia de un espacio que destila clasicismo, no solo en la decoración, sino también en la carta de cócteles, y que sin duda hay que incluir entre los mejores lugares de la ciudad para tomar una copa.
Un bar de esos a los que apetece volver y donde no hay problema en pedir una cerveza o un gin-tonic, reivindica Malpartida. Los precios moderados también invitan a repetir la visita. Frente a las coctelerías donde manda la experiencia, aquí nada de fuegos artificiales: cristalería sencilla y una veintena de combinados donde se respeta la elaboración tradicional. Aunque la idea es incluir más adelante algunos con un toque personal, siempre sin desvirtuar la lista de ingredientes ni el resultado final.