La excesiva frontalidad, la escasa teatralidad y un cierto hieratismo son algunos de los riesgos a los que se enfrentan los directores de escena cuando deciden adaptar textos narrativos, pero en Retorn a Haifa se nota que Àlex Rigola no es la primera vez que lo hace y que tiene entre manos un material precioso que ha sabido descifrar como solo lo logra alguien que ama mucho su trabajo y a los actores y las actrices que trabajan con él.
La historia original escrita por el escritor y activista palestino Gassam Kanafani nos narra el viaje de Cisjordania a Haifa de una pareja que, veinte años atrás, tuvo que dejar la ciudad portuaria ante la llegada del victorioso ejército israelí, justo cuando se fundaba el Estado de Israel, en 1948. Saïd (Jordi Figueras) y Safia (Chantal Aimée) aprovechan la apertura de fronteras de 1967 para volver a su casa, al hogar que les arrebataron. ¿Qué encontrarán? ¿A quién encontrarán? Hace veinte años, aparte de toda una vida, también abandonaron a su bebé de cinco meses, Khaldun. Y no han sabido nada de él desde entonces.















